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jueves, 13 noviembre 2008 13:00

¿Cómo será nuestra relación con las máquinas? El Festival de Cine Fantástico (Fancine) de la Universidad de Málaga acogió una mesa redonda sobre la Robótica y su implicación con los seres humanos.

Los japoneses definen a los robots como todo aquello que sustituye a una persona. Esto pone de manifiesto el papel que tienen en nuestro día a día y la importancia que se les augura en un mañana cada vez más cercano.

 

Desde que en 1950 Isaac Asimov escribiera Yo robot, hasta la llegada de Asimo en los inicios del siglo XXI, el concepto de estos artefactos mecánicos no ha permanecido inmune a los cambios socioculturales de la población y, en su caso, el cine ha sido prueba de ello.
Bajo el título ‘Los hijos de R2D2 y C3PO: Robótica aplicada en el siglo XXI’ se celebró una mesa redonda, moderada por el profesor de Robótica Víctor Muñoz Martínez, en la que participaron docentes universitarios del campo de la Robótica y de la Psicología.

 

La actividad, enmarcada en el ciclo ‘Así es el futuro’ de Fancine, que organiza el Vicerrectorado de Cultura, centró su debate en el presente y futuro de estos autómatas y en la percepción que los humanos tendrán de los androides.

La mesa estuvo compuesta por expertos del área de la Robótica y de la Psicología. /Foto: Uciencia

La mesa estuvo compuesta por expertos del área de la Robótica y de la Psicología. /Foto: Uciencia

 

Ya en la década de los 70 la gran pantalla comenzó a integrarlos en la vida diaria de los personajes. En este sentido José Miguel Rodríguez Santos, catedrático de Psicología Básica, defiende que el cine ha dotado a los robots de cualidades que aún la ciencia no ha conseguido. “Lo preocupante, señala este psicólogo, llega cuando las necesidades propias de los humanos son sustituidas por diseños mecánicos. No es bueno que se parezcan tanto a nosotros ya que caeremos fácilmente en el error de
 atribuirle carácter de personas”.

 

Imagen del robot Alacrane, diseñado para tareas de rescate en zonas catastróficas.

Imagen del robot Alacrane, diseñado para tareas de rescate en zonas catastróficas.

Por su parte, Juan Antonio Mora defendió las cualidades innatas de la persona a las que la robótica ni tan siquiera ha podido acercarse: “El día que sean inteligentes será cuando sepan mentir. Las máquinas no tienen emociones ni se adaptan a las circunstancias”. En relación a esto, el catedrático de Robótica Alfonso Cerezo se refirió a la función asistencial y de servicios para las que se diseñan en la actualidad: “No estamos preparados para que un robot tome las decisiones, pero sí para que nos preste uno o varios servicios y nos ayude en el quehacer diario. Para ello no hace falta más inteligencia que la de un gusano”.

 

Anthony Mandow Andaluz, profesor del departamento de Ingeniería de Sistemas y Automática, abogó por el desarrollo de nuevos artefactos donde la finalidad de su diseño tenga prioridad por encima de su semejanza con las personas.

 

El debate, que concluyó con la proyección del film ‘Demon Seed’ (Engendro Mecánico), dejó patente que tecnología y psicología deben ir de la mano en un contexto donde las máquinas, no sólo son protagonista en la industria, sino también en la rutina diaria de la población.