Uciencia / Noticias / Salud / Encuesta para elaborar un mapa poblacional del COVID-19

martes, 21 abril 2020 11:57

El estudio tiene por objetivo elaborar modelos predictivos sobre el comportamiento de la enfermedad desde distintas perspectivas clínicas y ambientales.

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Investigadores de la Universidad de Málaga han puesto en marcha un estudio que tiene por objetivo realizar un mapa poblacional sobre el COVID-19. Para ello, han elaborado una encuesta con la que quieren identificar las variables más destacables de la enfermedad, y así crear modelos predictivos que ofrezcan una idea clara de su comportamiento en diferentes regiones y entornos. 

Este estudio en ciernes, dirigido por las investigadoras Silvana Tapia, del departamento de Microbiología de la Facultad de Ciencias,  y Rocío Bautista, de la Unidad de Bioinfirmática del Centro de Supercomputación y Bioinnovación, está destinado en mayor medida a las personas que no han sido hospitalizadas. Este es un parámetro amplio ya que pueden ser personas que han sufrido la enfermedad y no lo saben, personas que han contraído COVID 19 o incluso casos que han presentado sintomatología leve y no han sido ingresados. “Hemos iniciado el proceso para obtener datos clínicos, pero este procedimiento es largo, por lo que nos ha parecido muy interesante analizar en principio a personas tanto asintomáticas como no hospitalizadas, que nos puedan contar si han desarrollado en los últimos meses alguna sintomatología no atribuible a otras patologías, o todos aquellos datos que quieran que incluyamos en la investigación. También pueden participar aquellas personas que han desarrollado la enfermedad y han requerido ingreso hospitalario, o progenitores o tutores que quieran contestar también por sus hijos. Aunque hay cuestiones que no proceden para la población juvenil e infantil, es importante el tema de las vacunas y lo relacionado con posible sintomatología mostrada estos meses”, explica Silvana Tapia. 

Y la respuesta ha sido masiva. En las primeras 24 horas en las que se lanzó el cuestionario contestaron más de 7.000 personas. “Por ahora vamos a acotarlo a Málaga y el territorio nacional. Para tener datos fiables ya que cuánto más amplio sea el territorio estudiado, más datos se requieren”, asegura la investigadora, a lo que añade que a partir de los resultados valorarán en qué ámbito centrarse, según las variables más destacadas. “Ya nos hemos puesto en contacto con un gran número de expertos de la Universidad de Málaga de diversas disciplinas, que están dispuestos a trabajar para llevar a buen puerto este proyecto”, afirma. Éste ha sido el caso de la reciente incorporación de la Cátedra Universitaria ‘Ciencias del Litoral de la Costa del Sol, que se ha ofrecido a proporcionar herramientas y conocimientos ya desarrollados en otros ámbitos, al estudio de esta nueva problemática. 

Asimismo, la doctora Tapia hace un llamamiento a todos los quieran aportar ideas a la investigación: “No importa lo alejada que parezca la especialidad en la que se trabaja del COVID 19 porque lo importante es la creatividad y aportar soluciones desde diferentes perspectivas, y esto puede salir de cualquier campo del conocimiento”. 

Un granito de arena de manera altruista 

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La idea de este estudio partió tanto de Silvana Tapia como de Rocío Bautista que quisieron poner su granito de arena para superar la crisis sanitaria del Coronavirus que azota a España y el mundo. “No podíamos quedarnos de brazos cruzados teniendo las herramientas necesarias para ayudar”, apunta la doctora Tapia. Para ello se pusieron en contacto con matemáticos y programadores de la UMA a los que consultaron la viabilidad de crear modelos matemáticos, en base a los resultados de una encuesta hecha a la población.  

Tras comprobar que era posible, las investigadoras se pusieron en contacto con médicos especialistas, farmacéuticos, microbiólogos, etc. buscando orientación para plasmar las preguntas adecuadas en el cuestionario. “Los sanitarios nos indicaron que era importante averiguar tanto aspectos relacionados con la salud, como de hábitos sociales”, explica la investigadora. 

Esta consulta abarca desde aspectos simples como estatura, género o edad, hasta más complejos como el tipo de vacunas que se han adquirido durante toda la vida. “Uno de los puntos que queremos analizar es si las vacunas obligatorias que se administran en la infancia, pueden conferir al individuo algún tipo de protección sobre el COVID 19”, afirma la microbióloga, que añade que el descubrimiento de ello podría ser un gran avance contra la enfermedad. 

Otras de las cuestiones que se investigan a través del cuestionario es la vida social del sujeto durante las semanas previas al estado de alarma y tras decretarse el confinamiento: “Con este tipo de preguntas se podría hacer un seguimiento de las medidas tomadas e inferir cómo han ayudado a frenar la dispersión del virus”. 

Asimismo, se plantean preguntas sobre los tipos de vivienda, código postal y circulación en el barrio donde se habita. “Si tenemos suficientes muestras de una zona, podremos elaborar mapas, ya sean de barrios o municipios, e inferir en la probabilidad de dispersión del virus en base a otras variables como las relacionadas con el clima y la densidad poblacional. De este modo, podemos obtener modelos que nos ayuden a estudiar y e implementar medidas para hacer frente al problema antes y mejor”, asevera. 

El estudio no tiene ánimo de lucro, los datos serán tratados únicamente con fines de investigación y este trabajo no presenta financiación, ni de entidades públicas ni privadas. “En base a los resultados obtenidos, quizás en un futuro pueda solicitarse como proyecto de investigación dentro de las diversas convocatorias, que nos permita dotarnos de otras herramientas para ampliar el estudio”. 

Los responsables del proyecto animan a todas las personas a participar. La encuesta está disponible en la plataforma de Google y cuenta con total privacidad, al que pueden acceder desde el siguiente enlace: https://forms.gle/h7uHKLY9sLHwTDJQA

El equipo que va a colaborar en el trabajo es multidisciplinar y transversal aunque en las primeras fases: Silvana Teresa Tapia Paniagua, del departamento de Microbiología de la Facultad de Ciencias; Rocío Bautista Moreno, de la Unidad de Bioinformática del Centro de Supercomputación y Bioinnovación; Francisco Villatoro Machuca, de la Escuela de Ingenierías Industriales del Área Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial; Jose Chicharro, ingeniero de Telecomunicaciones, y Eduardo Martínez Manzanares, del  departamento de Microbiología de la Facultad de Med